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Confiar plenamente en Dios

21.02.2021

El domingo 21 de febrero el Apóstol Rolf Camenzind ofició un Servicio Divino que fue transmitido desde Lugano, Suiza, a las comunidades de España
 
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A un año de su última visita a España, el domingo 21 de febrero el Apóstol Rolf Camenzind realizó un Servicio Divino de transmisión desde la comunidad de Lugano, Suiza, dirigido especialmente a las comunidades que, debido a las restricciones por la actual pandemia, no tienen la posibilidad de participar presencialmente de los oficios.

Pese a la distancia, recordó el Apóstol Camenzind al iniciar la prédica, podemos sentir una estrecha unión, porque compartimos la misma fe, esperamos la venida de Jesucristo y un día podremos estar juntos con Él. El amor del Padre Celestial no ha cambiado, recordó el Apóstol, él nunca nos ha abandonado, sino que «está con nosotros hoy, mañana y siempre», afirmó.

El texto de Lucas 18:41, donde se relata la historia de un encuentro entre un ciego y el Señor Jesús fue la base para la prédica: «¿Qué quieres que te haga?. Y él dijo: Señor, que reciba la vista». Una palabra que se centró en la necesidad de la confianza en Dios, aún en los momentos de dificultad.

A pesar de que se encontraba en una situación de necesidad, de que era marginado y se creía que tenía culpa, el ciego pudo reconocer a Jesús y clamar: «Hijo de David, ten misericordia de mí». Aún sin ver, había comprendido que era el mesías. Así, pese a su situación, Jesús se acercó a él y le dijo: «¿Qué quieres que te haga?». El hombre ciego no pidió entonces que salvara su necesidad económica, sino que reconociendo el poder de Jesucristo, pidió poder ver. Y su confianza no quedó allí, también pudo alabar y seguir a Jesucristo.

Cuando acudimos a Cristo en nuestras oraciones, ¿qué pedimos nosotros?, preguntó el Apóstol. Queremos parecernos a él, hablar con el Padre Celestial y pedir su ayuda, pero también agradecer. Percibir que Dios está junto a nosotros, confiar en él y sentir su compañía. Este ruego tiene que ser con una fe profunda y una humildad verdadera, agregó el Apóstol Camenzind. Para ello queremos:

  • Reconocer y creer en el amor de Dios. Poder vivir el verdadero amor de Dios que recibimos en nuestra alma por el Espíritu Santo y que nos recuerda: «Yo estoy contigo»
  • Creer en su omnipotencia. Dios no tiene limitaciones, él puede ayudar y dar lo necesario en cada situación, solo tenemos que tener confianza.
  • Creer en que Dios es omnisciente. Él sabe qué es realmente necesario para nosotros, y cuándo es el momento para ayudarnos.
  • Creer en la salvación de Dios. Jesucristo vino a esta Tierra, hizo su sacrificio, regresó al Padre, y juntos están esperando en un lugar muy especial, dijo el Apóstol. Dios quiere salvarnos definitivamente, librarnos del mal, y que un día podamos estar todos juntos.

El Apóstol llevó también a la necesidad de reflexionar sobre la interrogante ¿qué quiero yo de Jesucristo?, y expresó: «No queremos acercarnos a él solo cuando tenemos una gran necesidad. La fe, la confianza, debe ser algo que nos acompaña cada día». Alentó así a pedir su ayuda siendo sinceros con Dios, con humildad, y rogando siempre que se haga su voluntad, con la confianza de que él, en su tiempo, va a intervenir.

Así como el ciego pudo tener fe y seguir a Jesucristo, queremos ver con claridad cómo es el Padre, cómo es el Hijo, que la meta se acerca, e interceder por los demás, para que también puedan ver. En ese camino, tenemos el Espíritu Santo, una fuerza especial que nos acompaña en todo momento. «Confiamos plenamente en Él», concluyó el Apóstol.

El Apóstol envió además un mensaje de amor para todas las comunidades y recordó que ora por cada uno todos los días.