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En la distancia, pero unidos bajo el mismo Dios

05.04.2020

Desde el pasado 22 de marzo los miembros de la Iglesia en España reciben la palabra a través de los Servicios Divinos de transmisión
 
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En un Domingo de Ramos muy especial, los miembros de la Iglesia Nueva Apostólica en España pudieron participar de un Servicio Divino de palabra mediante transmisión, oficiado por el Apóstol Rolf Camenzind.

La transmisión de los Servicios Divinos forma parte de las medidas de protección adoptadas en las comunidades contra la pandemia del coronavirus, que requieren, entre otras cosas, mantener un distanciamiento social. 

Como también sucede en otros países, España se encuentra desde el pasado 15 de marzo en un «estado de alarma», que limita la movilidad de la población además de la realización de reuniones, y por ende imposibilita la realización con normalidad de los servicios en las iglesias. Así, desde el pasado domingo 22 de marzo, los miembros de la Iglesia reciben la palabra y el perdón de los pecados, a excepción de la Santa Cena, a través de la conexión a Internet, a la que pueden acceder de forma gratuita mediante cualquier dispositivo. Debido a que por disposiciones oficiales no es posible ofrecer los oficios desde España, la transmisión se realiza desde la comunidad de Lugano,Suiza, a las 10:45 y se re-transmite a la hora 12.

Por otra parte, para que todos los deseosos puedan recibir la palabra, quienes no tienen la posibilidad de conectarse por Internet reciben cada domingo una «Carta para el cuidado de las almas», escrita por el Apóstol de Distrito, Jürg Zbinden. 

Para este Domingo de Ramos, el Apóstol Camenzind utilizó el texto de Lucas 19:41-42: «Cuando se acercaba a Jerusalén, Jesús vio la ciudad y lloró por ella. Dijo:¡Cómo quisiera que hoy supieras lo que te puede traer paz! Pero eso ahora está oculto a tus ojos».

El Apóstol se refirió a que Dios está con cada uno de forma especial y, aún en estas difíciles circunstancias, permite poder tener comunión el uno con el otro. «Tenemos el mismo Dios, creemos en Jesucristo, lo conocemos, confiamos en Él. Él nunca nos va a abandonar. Aunque estemos lejos, estamos cerca», dijo el Apóstol, quien se recordó especialmente por las personas que viven solas.

En referencia al texto y a la lectura bíblica (Marcos 11:1-11), afirmó que en la antigüedad, muchos esperaban que la entrada de Jesucristo a Jerusalén fuera para realizar milagros o para librarlos del poder romano, pero eran expectativas equivocadas. De esa forma, llamó a los participantes a preguntarse qué esperan de Jesucristo. «Es importante que no exijamos un milagro para superar nuestra situación de cada día», dijo, y aclaró: «Jesucristo quiere liberarnos de la servidumbre del mal».

Con respecto a lo que «puede traer paz», expresó el Apóstol, es aquello imprescindible para la salvación e implica tener fe en Jesucristo, que se hizo hombre, enseñó, sacrificó su vida, resucitó, volvió al Padre y prometió volver. «Él nos ofrece con su amor lo que necesitamos», agregó, pero algo tiene que cambiar en cada uno, «tenemos que tomar una decisión: Quiero combatir el mal».

Para terminar, el Apóstol Camenzind volvió a referirse a la situación de distanciamiento necesaria por la pandemia: «Estamos unidos, juntos, porque creemos en el mismo Dios. Niños, jóvenes, ancianos, estamos juntos y seguimos adelante».