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Hacer lo que a Dios le agrada

17.05.2020

Queremos seguir el ejemplo de Jesucristo, poder ser de bendición para los demás y transmitir nuestra fe con humildad
 
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Para el Servicio Divino de palabra de este domingo 17 de mayo, transmitido por Internet desde Lugano, Suiza, el Apóstol Rolf Camenzind utilizó el texto bíblico de Juan 8:29 «Porque el que me envió, conmigo está; no me ha dejado solo el Padre, porque yo hago siempre lo que le agrada».

Se trata de una palabra expresada por Jesucristo. Su Padre, Dios, lo envió a la Tierra para cumplir una tarea, realizar su sacrificio y redimir los pecados de los hombres. Él era plenamente consciente de que su Padre lo había enviado y sabía que estaba a su lado todo el tiempo, que no le dejaría. Esto le permitio sumplir su tarea, explicó el Apóstol. Asimismo, hoy sabemos que podemos contar con Jesucristo, con Dios y con su Espíritu. 

«Porque yo hago siempre lo que le agrada», dice el texto. Si Jesucristo es nuestro ejemplo, queremos también hacer lo que sea posible para poder agradar al Padre. Somos hijos de Dios, hemos recibido muchos dones y queremos seguir su ejemplo. «Al igual que Jesucristo, nosotros también hemos sido enviados y tenemos una tarea: vivir como verdaderos hijos de Dios», expresó el siervo. Esto es, darse cuenta de quién es nuestro Padre, qué quiere de nosotros y qué nos ofrece. Si miramos el ejemplo de Jesucristo, nos damos cuenta de que quiere que seamos una bendición para los demás y que podamos confesar nuestra fe.

Por expresar la palabra y el plan de salvación, Cristo fue criticado, pero eso no cambió su estrategia, sino que pudo vivir y transmitir la fe. Siguió adelante en estrecha unión con su Padre. También actualmente hay quienes no quieren escuchar hablar de la fe. Debido a la actual pandemia, muchos han visto además cambios en su vida y deben pasar situaciones difíciles, «pero somos hijos de Dios, recibimos la misma fuerza, y entonces todos podemos decir: No me ha dejado solo el Padre. De eso estoy seguro», afirmó el Apóstol y agregó: «Esta certeza, el Padre está conmigo, tiene que acompañarnos. No son palabras vacías, la cercanía del Padre realmente ayuda. Cuando podemos ser una bendición para otros, eso nos enriquece».

El Apóstol refirió además dos ejemplos de hombres que mostraron su fe en circunstancias difíciles y pese a los comentarios negativos. Uno de ellos fue el centurión quien pidió a Jesús sanar a su siervo (Mateo 8: 5-13). Él no pretendía nada, se mostró humilde ante el Señor, y tenía una gran fe. Así, pudo decir a Jesucristo: «Di la palabra y mi siervo será sano». ¿Podemos nosotros decir lo mismo?, se preguntó el Apóstol. En situaciones difíciles podemos tener dudas, pero queremos aprender de este ejemplo y poder ser así una bendición para los demás.

El otro ejemplo fue el de Felipe y Natanael (Juan 1:43-51). El primero de ellos hacía poco tiempo que había conocido a Jesucristo y tenía un fuego y una alegría, una fe que quería compartir. La respuesta negativa de Natanael: «¿Algo bueno puede venir de Nazaret?», pudo ser una decepción para Felipe, pero él no discutió, simplemente dijo: «Ven y ve», relató el Apóstol. «No siempre tendremos las palabras, pero sí los sentimientos en el corazón. Nosotros podemos hacer lo mismo, decir ven, ve, escucha, siente la palabra y ve si mueve algo en tu corazón. Eso lo podemos decir si estamos convencidos de nuestra fe», afirmó el siervo.

Dios se agrada de que podamos hablar de su obra, del futuro que nos espera, y de que Jesucristo volverá. También se alegra de que seamos humildes y de que tengamos fe: «Nos damos cuenta de que es una gracia y queremos servir a Dios y a los demás para tener una estrecha comunión con el Padre. Así también podemos tener una actitud alegre porque sabemos que no estamos solos», agregó el Apóstol.

Como ha mencionado el Apóstol Mayor, aún no es posible celebrar la Santa Cena, pero el amado Dios no deja que nada nos falte. El Padre no nos ha dejado solos, queremos hacer lo que a Él le agrada.