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Seminario de formación para portadores de ministerios del distrito Norte

28.04.2018

El seminario para los portadores de ministerio del Distrito Norte tuvo lugar el día 28 de abril de 2018 en Vitoria
 
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Ocho portadores de ministerio recibieron información valiosa sobre la oración, deberes y competencias durante el desarrollo de la misma. El trabajo práctico del seminario y el intercambio mutuo entre los participantes contribuyeron al éxito del seminario y han podido aprovechar los programas de capacitación y educación continua desarrollados e implementados por el grupo de trabajo "Me ejercito en la Oración" bajo la dirección del Anciano de Distrito Pablo Morán, en el que mostró los objetivos del seminario introductorio.

La primera parte, de trató sobre que entendemos por oración; se habló de que el cristiano entiende por oración una posibilidad que Dios brinda al hombre para comunicarse con Él. En la oración, el creyente experimenta que Dios está presente, Dios oye y Dios responde.  La oración está estrechamente relacionada con el Espíritu Santo.


En la segunda parte, se centró sobre la necesidad de orar y la idea simbólica de que orar es como el “respirar del alma" que deja en claro lo necesaria que es la oración para la fe. Una fe sin oración no es una fe viva. En la oración se expresa el amor y el respeto hacia Dios. Las peticiones se presentan a Dios en la certeza de que el Todopoderoso guiará todas las cosas para bien del que ora y para su eterna salvación.

La tercera parte, fue un ejercicio práctico, los participantes abordaron las partes de la oración en la que está determinada en general por adoración, agradecimiento, petición e intercesión. El conocer la grandeza de Dios y la gracia de llamarlo Padre instan a adorarlo. El agradecimiento incluye la bondad de Dios, las dádivas materiales como alimento, vestimenta, vivienda, familia, pero también por la protección y el amparo angelical, por la gracia y el amor de Dios. En las peticiones se traen ante Dios todos los deseos, protección en la fe y ayuda divina en la vida cotidiana. La intercesión no está limitada a la propia familia o a la comunidad más bien comprende a todos los que necesitan la ayuda de Dios, sea en esta tierra como en el mundo del más allá. No toda oración debe estar integrada por estas cuatro partes, Dios también escucha una oración breve y fervorosa, elevada a Él en situaciones particulares de la vida.

Seguidamente se desarrolló como la oración conjunta en el Servicio Divino cumple una función esencial: después de la invocación trinitaria a Dios, comienza la oración inicial, ahí se presentan adoración, alabanza y agradecimiento por la protección y el acompañamiento, peticiones e intercesiones. Con el Padrenuestro, la comunidad anuncia al unísono la oración del Hijo de Dios. Antes de la consagración de la Santa Cena, se atiende a la oración del sacrificio de Cristo, el perdón de los pecados que ya ha acontecido, el envío de los Apóstoles y la promesa del retorno de Cristo. Al final de Servicio Divino se pronuncia una oración en la cual se agradece por lo recibido, se ruega por protección y acompañamiento de Dios en el camino y se expresa la nostalgia por el día del Señor; en las intercesiones tienen lugar, además de las súplicas de los hermanos en la fe, también las de todas las personas. Así también se ruega que Dios acepte las ofrendas y bendiga a quienes han ofrendado.

También se trató el de cómo debemos orar; de que la oración no está ligada a una forma externa. No obstante, se puede favorecer la profundidad de la oración, por ejemplo, cerrando los ojos, juntando las manos o arrodillándose. El que ora se retrae así del ajetreo de la vida cotidiana. Al orar no es necesario expresarse con palabras seleccionadas; Dios conoce el corazón del que ora. Si su actitud se caracteriza por humildad, fe, confianza y amor, esa oración ciertamente agrada al Todopoderoso. No importa que el que ora pronuncie las palabras, también las oraciones en silencio llegan hasta Dios pues el qué hemos de pedir que nos conviene, no lo sabemos. También puede servir de ayuda orar el Padrenuestro o decir un salmo.

Y como punto final del taller práctico se profundizó en el cuándo y en el dónde se puede orar, lo que se destacó que los cristianos nuevo apostólicos cultivan una intensa vida de oración individual. Ellos comienzan y finalizan el día con una oración. Así también oran antes de las comidas. En el curso del día, asimismo, se dirigen una y otra vez a Dios a fin de sentir su cercanía y buscar su ayuda. En las familias, los padres oran con sus hijos, llevándolos a tener su propia vida de oración.

La conclusión del seminario fue una sinfonía espiritual en el taller, que ofreció la oportunidad de intercambiar pensamientos y experiencias de fe, de la hermosa tarea y la misión de que a través de la oración se experimenta a Dios. En verdad fue un gran seminario general. El contenido ofrecido fue actualizado y práctico. Los contenidos fueron presentados de forma emocionante. El intercambio mutuo de ideas entre los participantes trajo muchas cosas positivas. Un taller de instrucción y formación que vale la pena, y que se va a desarrollar en las cinco comunidades norteñas (Bilbao, San Sebastián, Vitoria, Logroño y Arnedo)