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Dejarse guiar por el espíritu de Dios

26.04.2020

En el Servicio Divino de palabra del Apóstol Camenzind retransmitido por internet desde Lugano (Suiza), animó a los participantes a confiar en los dones del Espíritu Santo, agradecer, y mirar hacia adelante
 
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«Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que proviene de Dios, para que sepamos lo que Dios nos ha concedido», utilizando como texto la palabra de 1 Corintios 2:12 el Apóstol Rolf Camenzind dirigió a los participantes del Servicio Divino por transmisión una palabra centrada en el reconocimiento del Espíritu Santo como una guía para tomas las decisiones correctas y para mirar hacia el futuro. 

Como menciona el texto, no hay un solo espíritu, explicó el Apóstol al comenzar la prédica del domingo 26 de abril. Mediante el Santo Sellamiento, recibimos el don del Espíritu Santo y «ese espíritu nos acompaña, nos revela a Dios y nos ayuda a parecernos a él cada día más». Pero para ello, tenemos que dejarnos guiar y confiar en los enviados de Jesucristo, que son los Apóstoles, administradores de los ministerios de Dios.

Como seres humanos, «todos tenemos nuestros pensamientos y tomamos nuestras decisiones», pero al hacerlo, dijo el siervo, debemos preguntarnos qué es necesario para nuestra alma y tomar las decisiones por el bien de nuestra fe. «Es importante que nos dejemos guiar por el Espíritu Santo, queremos seguir el espíritu que viene de Dios. Ese debe ser un deseo: conocer mejor qué puede hacer el Espíritu Santo», afirmó el siervo. Y aclaró: es el que conduce a la verdad, revelando la naturaleza de Jesucristo y despertando en cada alma el conocimiento de Dios. Así, para conocer el evangelio y el plan divino, no basta solamente con leer la Biblia, sino que «tenemos que interpretarla correctamente, mirarla con los ojos de Jesucristo y bajo la luz del Espíritu Santo», ejemplificó.

Pero además del espíritu de Dios, también existe el espíritu del mundo, dijo el Apóstol Camenzind durante el Servicio Divino. Es importante entonces saber distinguirlos. 

 

El espíritu del mundo:

-Quiere que podamos entender todo y encontrar respuestas a todas las preguntas. Busca soluciones y justificaciones.

-Busca resolver problemas de la tierra

-Piensa en la justicia, en la recompensa o en el castigo.

«Si seguimos el espíritu del mundo, nunca vamos a estar libres, siempre habrá un problema (con otro o con uno mismo), no estaremos felices. Este espíritu nos aleja de Dios, porque Jesús no buscaba el castigo, sino que Él perdonó», explicó el Apóstol. No todo en la Tierra es negativo, aclaró sin embargo el siervo colaborador en el Servicio Divino, sino que se vuelve negativo cuando va en contra del espíritu de Dios.

 

El Espíritu Santo, en cambio:

-Nos enseña que Dios nos ama y quiere transmitirnos ese amor. Nos exhorta a confiar en Él. Entonces, muchas preguntas ya no son importantes porque sentimos que no estamos solos. Si confiamos en el Padre, él nos puede guiar y acercarnos a él. 

-El espíritu de Dios ayuda a dejar atrás las preocupaciones y mirar hacia adelante. «Nos enseña y nos hace ver que hay mucho más que la vida en la Tierra. Que Jesucristo vino para traernos la vida eterna». Esa es la gran diferencia, dijo el Apóstol.

-Conduce al agradecimiento y a buscar el perdón. Nos dice: perdona realmente, sin buscar una recompensa, porque Dios no hace cálculos, sino que lo hace por amor.

«Si nos dejamos guiar por el Espíritu Santo podemos mirar hacia adelante y buscamos su ayuda para ver más allá de las tribulaciones. Tenemos pensamientos de agradecimiento y podemos pensar: “Menos mal que el Señor está conmigo y me perdona”», dijo el siervo.