El Servicio Divino tuvo como punto de partida la palabra en Filipenses 3:13-14: «Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante, prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús.»
«Dios está siempre con nosotros.» Con estas palabras se dirigió a la comunidad el Pastor oficiante, recordando la importancia de seguir en la “carrera de la fe”, como lo hizo el Apóstol Pablo. Este tenía la seguridad de que Dios lo sostenía en todo momento incluso cuando estuvo en la cárcel.
Diferentes pero…
Aunque somos de distintos lugares nos une la fe. Esto nos hace ser agradecidos y nos mantiene en oración. «Pidamos por lo que nos falta espiritualmente y nos ayude a llegar a la meta. No nos dejemos superar por las cosas terrenales. No busquemos excusas: lo importante es vencer los espíritus que nos quieren detener.»
Reorientación
«Esta palabra elegida por el Apóstol Mayor es especialmente para nosotros», dijo el Pastor dirigente. «Todo lo que hacía Pablo, lo hacía siempre con fuerza. Persiguió a los cristianos con fuerza, pero después cambió de rumbo.» Así, Dios quiere que nos reorientemos y dejemos todo atrás.
Resetear
Una Pastora añadió: «El padre me ha hablado, y me ha dicho que no me detenga, que siga pacientemente». Puso un ejemplo ilustrativo: «Cuando el ordenador avisa sobre el almacenamiento lleno e ignoras ese mensaje, no puedes seguir usándolo. Si decides hacer caso y lo reseteas, puedes guardar cosas nuevas. De esta manera, Dios nos quiere “resetear”: ¡hagamos caso!»
Dejad que los niños vengan a mí
El coro entonó el himno “La roca es Cristo“ para preparar el acto del Santo Bautismo. «Dejad que los niños vengan a mí, dice el Señor Jesús». Con mucha emoción se pasó a administrar el Sacramento al bebé que se une a la carrera de la fe. Para finalizar, la organista entonó un himno conmovedor que dejó a toda la comunidad con el corazón lleno de nostalgia.
Después del Servicio Divino, se pudo disfrutar de un tentempié, donde hubo charlas largas y risas contagiosas.