La tarde del jueves 27 de agosto fue el momento de reencuentro. Para algunos había pasado “solo” un año, para otros, incluso más: ¡qué alegría volver a vernos!
Después del reparto de las cabañas y de la primera cena, se presentaron brevemente las nuevas caras y se disipó el último atisbo de vergüenza gracias a unos bailes divertidos.
No temas, ¡solo cree!
El albergue ofreció durante la estancia varias actividades acuáticas. La primera estaba programada para el viernes por la mañana. Acto seguido, se comprobó la temperatura del agua (¡fresquita!) nadando en la zona designada.
La primera manualidad del campamento consistió en decorar una camiseta blanca con el texto: “No temas, ¡solo cree!”. Esto tuvo como resultado una serie de auténticas obras de arte.
La segunda manualidad fue la confección de unas maracas, que se usarían al final del Servicio Divino. Al mismo tiempo, se repasaron los cánticos previamente enviados.
Dios me ayudó y me volverá a ayudar
A las 19:00 horas llegó el momento espiritual culminante. Para el Servicio Divino, todos los niños de entre 6 y 14 años se unieron para formar el coro. El acto religioso tuvo como base la palabra bíblica de Samuel 17: 45: “Entonces dijo David al filisteo: Tú vienes a mí con espada y lanza y jabalina; mas yo vengo a ti en el nombre de Jehová de los ejércitos, el Dios de los escuadrones de Israel, a quien tú has provocado.”
David y Goliat
El coro interpretó un cántico sobre el protagonista David, que empieza con la frase “O qué reto Dios, mira al gran Goliat”. Luego dos de los más pequeños hicieron una lectura de una biblia infantil.
«Estoy muy contenta, ¡mi corazón va a mil!», comenzó diciendo la Pastora oficiante. «Lo que me ha llamado la atención hasta ahora es que estamos haciendo todo juntos. Y eso es lo que quiere Jesús.»
Una oportunidad
La Pastora dio vida a la historia de David y Goliat: «David no vio al gigante, sino una oportunidad. Una oportunidad para ver la grandeza de Dios.» Él ya había vivido la experiencia del poderío divino en el pasado. «Es importante tener una memoria espiritual y acordarnos de las cosas buenas que Dios hizo por nosotros», continuó la Pastora.
Fueron llamadas al altar las dos Pastoras de la región Norte. «A veces nos quejamos fácilmente, pensamos que algo nos supera, y nos da pereza. Imagínate que Dios hiciera lo mismo y tirase la toalla…»
El taburete
«Siempre tenemos que estar agradecidos y valientes como David», prosiguió la Pastora. «¿Alguna vez habéis intentado alcanzar algo y no habéis podido? Para llegar puedes coger a un taburete. Espiritualmente, el taburete es la oración. Con la oración desaparece el miedo.»
La segunda Pastora dijo que David seguramente también sintió algo de miedo. Pero se acordó de lo que Dios ya había hecho por él. «Vosotros también habéis tenido pequeñas experiencias de fe, porque Dios ayuda y seguirá ayudando. Solo tenemos que poner algo de nuestra parte.»
Miedo
El sábado había más actividades acuáticas, acompañadas de un tiempo fabuloso. También se desarrollaron dos talleres espirituales. Dos grupos divididos por edades profundizaron en el tema miedo.
Tres historias de la Biblia sirvieron para que los más pequeños entendieran mejor el concepto. Dios habla, yo elijo. Hay un resultado, que será bueno o malo, según lo que se elija. Para los más grandes, se usó la vivencia de Saulo y el miedo que sintió al quedarse ciego.
Gracias de corazón
Uno de los Pastores presentes en la isla expresó en su oración final: «Nos hemos reído, hemos llorado, hemos vivido momentos bonitos y otros no tan bonitos, pero tú lo has permitido todo y lo has hecho posible. Gracias de todo corazón.»
Cansados pero muy contentos, todos volvieron sanos y salvos a sus hogares, con ganas de más.