Dios te llama siempre

12.04.2026

El domingo 12 de abril, la comunidad de Madrid recibió al Obispo Víctor Alganza. El día anterior se había celebrado el primer seminario para asistentes espirituales del año, quienes también estuvieron presentes durante el acto religioso.

Vivir el Evangelio en el día a día

El Obispo comenzó el Servicio Divino con un mensaje muy claro: «¡Jesús nos llama, y quiere encontrarse con nosotros en el Servicio Divino! Jesús nos espera a todos, y confía en poder vernos y reunirse con nosotros cada domingo.» 

La base del Servicio Divino fue el versículo bíblico en el Evangelio según Juan 20: 19-20: “Cuando llegó la noche de aquel mismo día, el primero de la semana, estando las puertas cerradas en el lugar donde los discípulos estaban reunidos por miedo de los judíos, vino Jesús, y puesto en medio, les dijo: Paz a vosotros. Y cuando les hubo dicho esto, les mostró las manos y el costado. Y los discípulos se regocijaron viendo al Señor”.

El Resucitado se reúne con sus discípulos

Hacía tan solo dos días que Jesús había sido crucificado, y sus discípulos estaban temerosos y nerviosos. Habían oído hablar de Jesús Resucitado, de que algunas personas decían haberlo visto. Pero no sabían qué pensar. Se encontraban asustados, pero aun así todos permanecieron unidos. Habían cerrado la puerta para que no entrara nadie, cuando de repente vieron a Jesús entre ellos. Al instante, supieron que se trataba de su maestro, pero ya no era solo humano. Ahora era Jesús Resucitado, y veían en él a un Dios. Él les dijo «Paz a vosotros» y los discípulos se llenaron de fuerza y esperanza. Finalmente, supieron que podían continuar con la misión que él les había encomendado.

El Príncipe de paz

«En nuestro día a día, la paz se traduce en una sensación de confianza, de fuerza y de tranquilidad», continuó el Obispo su prédica. Sin embargo, no siempre es fácil conservarla. En ocasiones podemos perderla y sentirnos abandonados, débiles y tristes. Pero Jesús nos brinda nueva paz cuando le rogamos. Esta paz no elimina todos los problemas, sino que nos incentiva y anima para que podamos enfrentarnos a las dificultades con una fortaleza y una posición de corazón más preparada, ya que sabemos que Dios está con nosotros.

Limpieza interior

Uno de los participantes del seminario del sábado fue el Diácono de Fuengirola. Desde el altar compartió una experiencia del día anterior: «Para que Jesús y, por lo tanto, la paz pueda entrar en el corazón, a veces es necesario echar fuera todo lo que no sirve.»

Guardar la paz

Otra de las participantes del seminario fue la Diaconisa de la comunidad de Barcelona. Ella también fue llamada al altar: «La paz es algo precioso y debemos esforzarnos por valorarla y mantenerla; no sabemos cuándo la podremos recuperar.» 

Transmitir la paz

El Obispo finalizó el Servicio Divino con una petición especial. «Queremos transmitir esta paz. Queremos ser un reflejo de la obra y la voluntad de Dios, contribuyendo con nuestra paz a la de los demás, ¡favoreciendo un entorno más agradable y lleno de amor para los demás!