Ante un arreglo floral multicolor que engalanaba el altar; antes y durante el Servicio Divino, el coro y la orquesta entonaron himnos predisponiendo el corazón de los presentes, para recibir la palabra de Dios.
El Apóstol Camenzind inició el Servicio Divino transmitiendo los saludos del Apóstol de Distrito.
El texto usado como base para la prédica fue:
«Porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad.» (Filipenses 2:13)
El Apóstol explicó que debemos ocuparnos de nuestro futuro. «… Ocupaos en vuestra salvación con temor y temblor», dice en el versículo anterior al texto. No se trata de hacerlo con miedo, sino con una relación muy estrecha con el Padre. Dios mismo despierta en nosotros el deseo. "Me pregunto si yo mismo voy en esa dirección y tengo el mismo deseo".
Jesús enseñó el camino y mostró cómo es Dios realmente. Él dijo: “Yo soy el camino, la verdad, y la vida”. Sus enseñanzas siguen presentes y el Padre no se ha olvidado de nosotros. Para alcanzar la salvación debemos tomar decisiones.
El ministerio recordó las palabras del Apóstol Albert: “Hay que pensar en el futuro, todos los días”. ¿Cómo puedo llegar?, ¿quiero vivir sin fe? Ello significa que tenemos una fe viva, reflexionó el Apóstol.
"Yo lo quiero y lo hago"
Dios quiere nuestra salvación y nos transmite las fuerzas. Él abre caminos como no lo podemos imaginar. Muchas veces la mente nos quiere llevar por otras vías, pero entonces pensamos: "¿Cómo lo haría Jesús?".
El Apóstol hizo referencia también a las almas que ese día recibirían el Santo Espíritu. "Las almas que van a sellarse dicen: 'Yo quiero ser un Hijo de Dios'.
También el Obispo Víctor Alganza refirió al Santo Sellamiento y explicó que con él se dan las condiciones para que haya vida divina. Las situaciones de la vida hacen que no nos detengamos a pensar en el futuro, pero Jesús dijo: “Considerad los lirios del campo como crecen, no trabajan ni hilan” (Mateo 6:28). Hay que detenerse en el desarrollo de las cosas, y si hay vida divina, allí está el Espíritu Santo. "Permanecer en Dios, entonces Dios permanece en nosotros", dijo el ministerio.
Dio además un mensaje para los jóvenes: "Vale la pena quedar con Dios, pase lo que pase jóvenes, disfrutad de la vida, pero con Dios".
Luego de orar el Padre Nuestro junto a la comunidad y donar el perdón de los pecados, el Apóstol procedió dispensar el don del Espíritu Santo a cuatro menores y una adulta.
Tras el Sellamiento, aún habría otro acto especial, el Apóstol ordenó para la comunidad de Valencia un Pastor y tres Diáconos. Dejó para ellos también un mensaje: "Él nos elige y nosotros debemos trabajar, pero Él nos ayuda y nos acompaña. Él nunca nos abandona". Los animó también a servir con humildad y a pensar dos veces antes de hablar y actuar.
El Servicio Divino finalizó con el canto final “Hay sobre la tierra”, entonado por el coro de niños, el coro de mayores y la orquesta de la comunidad, saludando el Apóstol a cada alma afectuosamente. Por último, los presentes pudieron compartir un refrigerio, que las fieles de la comunidad prepararon con amor.