“Jesús es mi centro”: un campamento para compartir, aprender y crecer juntos

08.09.2026

Del 3 al 6 de septiembre, los niños de los Distritos de Cataluña y Baleares compartieron un nuevo campamento, viviendo unos días de alegría, aprendizaje y comunión.

Bajo el lema “Jesús es mi centro”, los niños del Distrito de Cataluña y Baleares disfrutaron de unos días de encuentro, aprendizaje, diversión y comunión. A través de diferentes talleres, actividades y momentos compartidos, pudieron descubrir sus dones, reflexionar sobre su relación con Jesús y disfrutar de la alegría de estar juntos.

Un comienzo lleno de ilusión

El jueves por la tarde los niños comenzaron a llegar al lugar de encuentro. Y con su llegada dio comienzo un campamento preparado para compartir mucho más que actividades.

Durante la primera jornada se presentó el lema: “Jesús es mi centro” y también el mural que los acompañaría durante todo el campamento. El lema estuvo presente a lo largo de los días, como un hilo conductor que recordó a todos cuál era el centro de cada encuentro: Jesús.

Este campamento también tuvo un significado especial para quienes hoy acompañan a los más pequeños. La primera generación de niños que participó en el campamento, en 2017, hoy forma parte del equipo de monitores, acompañando y guiando a las nuevas generaciones. Una muestra de cómo, con el paso de los años, aquello que comenzó como una experiencia para niños continúa creciendo y dando sus frutos dentro de la comunidad.

Viernes: descubrir lo que cada uno puede aportar

El viernes estuvo dedicado a dos talleres que invitaron a los niños a mirar hacia su interior y descubrir aquello que cada uno puede aportar a los demás.

Por la mañana, en el taller #ConUnaMisión, se trabajó en el reconocimiento de los dones personales y en cómo utilizarlos para enriquecer la vida de quienes forman parte de la comunidad.

“Se trabajó en descubrir los dones que cada uno posee y en reconocer cómo, a través de ellos, podemos alegrar y enriquecer la vida de los demás en la comunidad.”

Por la tarde llegó el momento del taller #SinFiltros, que invitó a reflexionar sobre la autenticidad y sobre la importancia de poder ser uno mismo.

“Jesús nos enseñó a ser auténticos, incluso cuestionando lo establecido en diferentes ocasiones. En la actualidad, muchas veces nos esforzamos por encajar en la sociedad, pero sabemos que con Él podemos ser nosotros mismos.”

Sábado: aprender, crear y compartir

El sábado continuaron las actividades con el taller #NoTemeré.

La jornada estuvo llena de propuestas diferentes. Los niños de Religión representaron una obra sobre la historia de Jesús caminando sobre las aguas y Pedro yendo a su encuentro.

Los más pequeños de la Escuela Dominical participaron realizando tres lienzos relacionados con la historia de Jesús. Por su parte, los niños que se encuentran en el año de Confirmación realizaron un crucigrama.

También hubo tiempo para llevar el lema del campamento de una manera muy especial: los niños realizaron en sus propias camisetas la estampa del lema y de los diferentes talleres. Estas camisetas los acompañaron después durante el Servicio Divino, convirtiéndose también en un recuerdo de todo lo vivido.

Todos los niños participaron en la preparación del espacio para el Servicio Divino. Se encargaron de la decoración y preparación del altar, ensayaron el coro de niños y acomodaron los lugares donde más tarde se sentarían, entre otras tareas.

Jesús, en el centro del Servicio Divino

Por la tarde tuvo lugar el Servicio Divino. La palabra bíblica fue tomada de Lucas 24:36:

“Jesús se puso en medio de ellos, y les dijo: Paz a vosotros.”

El mensaje recordó que Jesús es también el centro del Servicio Divino.

En el altar podemos ver elementos que forman parte de cada Servicio Divino, como la Biblia y los cálices. También Jesús está presente en la Palabra y en la Santa Cena, y es Él quien ocupa el centro de nuestra celebración.

De esta manera, el mensaje que había acompañado a los niños durante todo el campamento volvió a hacerse presente: Jesús es mi centro.

Pero el campamento no estuvo formado solamente por talleres y actividades. También hubo momentos para divertirse, cocinar, jugar, bailar, cantar y disfrutar de un tiempo juntos. Cada uno de estos momentos permitió fortalecer los vínculos y compartir la alegría de formar parte de una comunidad.

Domingo: el momento de la despedida

Después de unos días intensos y llenos de experiencias compartidas, llegó el domingo y con él, el momento de despedirse.

Por la mañana se despidió a los niños del Distrito de Baleares y, por la tarde, llegó el momento de despedir a los niños del Distrito de Cataluña.

Así llegó a su fin un campamento en el que los niños pudieron aprender, crear, divertirse y compartir, pero, sobre todo, recordar que en cada momento de sus vidas pueden tener a Jesús como centro.

Quedan los recuerdos de estos días, las experiencias compartidas y la alegría de haber caminado juntos.

¡Hasta el próximo año!