Durante el viernes 18, los participantes de la Jornada Nacional de Juventud fueron llegando a Guadarrama, Madrid, desde todos los rincones de la península, así como de las islas Baleares y Canarias.
Antes de la cena hubo tiempo libre para conocerse y disfrutar de la tarde; y ya en la noche, tuvo lugar la fiesta de bienvenida. Este año, la fiesta de disfraces tuvo temática de superhéroes y, como ya es costumbre, concluyó con un poco de música.
No temas, ¡solo cree!
El sábado 19 por la mañana, estaban previstas todo tipo de actividades, bajo la dirección de un grupo de colaboradores creado expresamente para ello. Las risas, la deportividad y la competencia sana estuvieron aseguradas.
Por la tarde, cada Distrito tuvo la oportunidad de presentar una actividad relacionada con el lema del año: “No temas, ¡solo cree!”. Una experiencia que cada año llega al corazón.
No importa la imagen, sino tu personalidad
El Servicio Divino del domingo 20 fue oficiado por el Apóstol Rolf Camenzind, al que la juventud recibió con los brazos abiertos. Al máximo responsable de la Iglesia en España le acompañó el Obispo Víctor Alganza.
«Vestíos, pues, como escogidos de Dios, santos y amados, de entrañable misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de paciencia» (Colosenses 3:12), fue la palabra elegida para ese día.
El mensaje central del Apóstol fue que «no importa la vestimenta que llevas o la imagen que das, lo importante es quién eres ante Dios». Y en relación a esto hubo también otro mensaje especial, ya que el domingo se celebraba también el Día de Agradecimiento: «Pongámonos el vestido del agradecimiento», dijo el ministerio.
Primero fueron llamados al altar una Diaconisa y un Diácono, ambos pertenecientes al grupo de los jóvenes. Sobre los dones mencionados en la palabra bíblica comentaron: «Trabajemos en la nueva criatura que tenemos, como si fuera una semilla, que crece y se desarrolla.»
¿Qué vestimenta te pondrás mañana?
El Obispo planteó a los jóvenes una pregunta para reflexionar acerca de la palabra: «¿Cómo queremos vestirnos?» Sin duda, se trata de un resumen muy elocuente de un hermoso pasaje bíblico.
Tras el Servicio Divino, hubo tiempo para comer juntos y, después, llegó la inevitable despedida. Luego de una intensa convivencia, en la que se recargaron las pilas ¡ya se está deseando que llegue el próximo encuentro!