En nuestra vida de fe, a veces el camino se angosta, o se hace cuesta arriba, o nos desnortamos un poco y nos sentimos solos y perdidos, sin saber hacia donde seguir andando. ¡Pero qué alegría nos da cuando nos encontramos con otros que conocen un poco más el camino y van en nuestra misma dirección! Dios los pone en nuestras vidas para alentarnos a no detenernos, a seguir. Les reconocemos porque llevan las vestiduras de lo alto, y porque cuando nos encontramos con ellos nuestras almas sienten una alegría divina, algo tan hermoso que no se puede explicar con palabras. Así fue el encuentro con el Apóstol Mayor en descanso, Jean-Luc Schneider.
Junto a su esposa, el Apóstol participó del Servicio Divino en la comunidad de Palma de Mallorca el domingo 7 de junio. El mensaje para ese día giró en torno a la palabra de Lucas 10:20. «Pero no os regocijéis de que los espíritus se os sujetan, sino regocijaos de que vuestros nombres están escritos en los cielos».
Para los fieles de la comunidad, la visita del Apóstol Mayor en descanso fue sorpresa y despertó una alegria inesperada.
A pedido de una Diaconisa, el Apóstol Mayor en descanso dejó también un mensaje a los ministerios: “Seguid al nuevo Apóstol Mayor y seguid a Jesús. Esto también lo hago yo“.
La comunidad vivió una hora de mucha felicidad y emoción por su presencia.