Los jóvenes llegaron al albergue el sábado al mediodía y, después de instalarse y conocer el lugar, pudieron disfrutar de la piscina y de algunos juegos en equipo organizados por los encargados de la juventud. Más tarde, compartieron la comida entre todos y se realizó un ensayo de coro para el Servicio Divino del día siguiente.
Por la tarde realizaron una ruta de senderismo de unas tres horas por las montañas que rodean el albergue. Fue un tiempo muy bueno para disfrutar de la naturaleza y compartir entre todos.
Después, hubo una reunión con los jóvenes titulada “Del temor a la alegría”, donde hablaron sobre la ansiedad, el miedo y las preocupaciones que muchas veces sentimos. A través de una dinámica, cada uno pudo escribir de forma anónima lo que le pasaba y luego se fueron leyendo algunas situaciones para poder reflexionar entre todos. El mensaje principal fue que sentir miedo o estar mal no significa falta de fe, y que Dios nos acompaña incluso en esos momentos, ayudándonos a confiar en Él y a no cargar solos con nuestros problemas.
El domingo por la mañana tuvo lugar el Servicio Divino, guiado por el Anciano de Distrito y otros ministerios que lo acompañaron. También fue un momento especial porque uno de los Diáconos de la juventud pudo activar por primera vez.
La palabra tuvo como base una palabra de Mateo: «Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas». (Mateo 6:33)
El mensaje nos recordó que debemos poner a Dios primero, confiar en Él nuestras preocupaciones y tratar de vivir con justicia y amor hacia los demás.
Después del Servicio Divino, se compartió un último rato juntos antes de volver. Sin duda fue un fin de semana lleno de bendición, amistad, hermandad y comunión.