El jueves 14 de mayo la pequeña comunidad de Gibraltar se vistió de fiesta y recibió con alegría la visita del Obispo Víctor Alganza y del Evangelista de Distrito Sureste para celebrar el Servicio Divino de Ascensión. La prédica se basó en el texto bíblico de Juan 16:28: «Salí del Padre, y he venido al mundo; otra vez dejo el mundo y voy al Padre», con traducción al alemán.
Durante la prédica, el Obispo explicó que, antes de cada Servicio Divino, el creyente también debe prepararse interiormente y acudir a Dios con el deseo de recibir claridad y dirección para su vida.
El ministerio comenzó su servir con una pregunta dirigida a la comunidad: “¿De qué queréis que hablemos?”. Explicó que, para un siervo de Dios, preparar un Servicio Divino es como trabajar un trozo de barro al que un alfarero va dando forma en un torno. Aunque Dios sabe lo que cada persona necesita recibir, también es importante prepararse interiormente antes de un Servicio Divino y acudir con el deseo de encontrar respuestas y orientación. Añadió que se puede hablar con Dios de cualquier aspecto de la vida, también de lo personal, pero pidió especialmente que nunca se pierda de vista la salvación del alma. Asimismo, animó a pedir claridad y no quedarse en la confusión, como un trozo de barro aún sin forma.
A continuación, hizo referencia a los discípulos de Jesús, explicando que ellos tampoco comprendían plenamente lo que estaba sucediendo. Recordó que durante la crucifixión de Jesucristo hubo miedo y desconcierto, y que ni en la muerte ni en la resurrección estuvieron todos presentes. Sin embargo, señaló que fue en la Ascensión cuando alcanzaron una mayor claridad y comprendieron que Jesús provenía del Padre como Hijo de Dios. Del mismo modo, los creyentes se consideran hijos de Dios y viven con la esperanza de regresar un día a la comunión eterna con Él. El Espíritu Santo fortalece este sentimiento de pertenencia y ayuda a los creyentes a reflejar en su vida valores como el bien, la unidad, el amor al prójimo y el anuncio del evangelio.
Para finalizar, recordó que la Ascensión no representa un final, sino que está unida a Pentecostés y a la promesa de que Cristo continúa acompañando y guiando a los creyentes. Cristo es la brújula que orienta la vida hacia la comunión eterna con Dios. Del mismo modo, señaló que los cristianos están llamados a vivir como hijos de Dios, siendo una luz para el mundo.
Por su parte, el Evangelista de Distrito Sureste expresó que todos compartían un mismo sentir y que, por esa razón, se habían reunido para escuchar la palabra de Dios y recibir nueva motivación y alegría. También animó a los presentes a confiar en la gracia de Cristo incluso en momentos de duda. Explicó que, así como Jesús fortaleció a sus discípulos antes de ascender, también hoy sale al encuentro de cada creyente en el Servicio Divino para renovar la fe y la esperanza para llegar a la meta.
Finalmente, el dirigente de la comunidad de Gibraltar recordó que la alegría de la Ascensión conduce también a Pentecostés y a la esperanza en el retorno de Cristo.
Tras el Servicio Divino, los asistentes compartieron un tentempié junto a los ministerios invitados.